Los sistemas de innovación

Los sistemas de innovación

El concepto de sistemas de innovación surge con Lundvall en 1985 pero luego ha sido desarrollado por muchos otros autores. La evolución del concepto del sistema de innovación se ha visto favorecida por la concepción del proceso de innovación propuesto por diversos autores y que se tratará en el tema siguiente, en el que se pone de relieve la importancia de los lazos y las interacciones entre todas las fases del proceso. Un sistema de innovación está formado por componentes, relaciones y atributos. Los componentes son las partes operativas del sistema; las relaciones son los lazos entre los componentes y los atributos son las propiedades de los componentes y de las relaciones, que en definitiva caracterizan el sistema.

Los sistemas de innovación pueden referirse a varios niveles. Así nos encontramos con el concepto más desarrollado de sistemas nacionales de innovación, SIN, estudiado en muchos trabajos (Freeman, 1988, 2002; Lundvall, 1988; Nelson, 1988; Freeman and Soete, 1997), el concepto de sistemas tecnológicos (Carlsson, 1997) o el de sistemas de innovación sectoriales (Malerba y Orsenigo, 1993). Nos centraremos en los sistemas nacionales de innovación, aunque el estudio de todos ellos resultaría interesante. Actualmente, el fenómeno de la globalización en la economía ha llevado a que el debate se establezca en si se puede hablar de sistemas continentales, supranacionales, nacionales, regionales o incluso locales (Freeman, 2002).

Al llevar a cabo el proceso innovador las empresas no se encuentran solas sino que están influidas por el entorno y el lugar geográfico en el que desarrollan sus actividades. Así surge el concepto de sistema nacional de innovación que se define como “el conjunto de elementos que a nivel de una nación actúan e interaccionan, tanto a favor como en contra de cualquier proceso de creación, difusión o conocimiento económicamente útil” (Cotec, 1998). Un sistema de innovación está compuesto por cinco elementos claves e interrelacionados: las empresas, el sistema público de I+D, las infraestructuras de soporte a la innovación, las diversas administraciones públicas y el entorno.

Según la orientación del sistema nacional de innovación, para mejorar el rendimiento tecnológico de un país es necesario conocer bien los lazos existentes entre los agentes que conforman el sistema (OECD, 1997). La innovación y el progreso técnico son el resultado de un conjunto de relaciones complejas que existen entre dichos agentes. El conocimiento fluye entre los actores a través de cuatro canales: 1) la interacción entre las empresas; 2) la interacción entre las empresas, universidades y centros públicos de investigación; 3) la difusión de conocimiento y tecnología hacia las empresas; y 4) la movilidad del personal (OECD, 1997).

Sistema Nacional de Innovación. Entorno Empresas Organismos Públicos Instituciones de apoyo Administració n Pública Existen trabajos que comparan los sistemas nacionales de varios países. En general dichos sistemas difieren no sólo en la cantidad de I+D invertida sino también en la forma en la que el conocimiento fluye, en cómo las tecnologías son desarrolladas y difundidas y en la importancia relativa que tienen las distintas instituciones y actores y los lazos entre ellos. Así, existen diferencias entre los sistemas de innovación de los distintos países de la OCDE, de los países de la Unión Europea y de éstos con USA o Japón. En cualquier caso es difícil medir el rendimiento de un sistema y luego poder compararlo con el de otros.

A continuación se hará una breve descripción de cada uno de los elementos que componen el sistema de innovación. Como son la empresa, el sistema público de I+D, la infraestructura de apoyo y la administración pública, a demás del entorno.

Las empresas

El papel principal del sistema lo ocupan las empresas, que son las que organizan la producción y la innovación, colaboran y compiten con otras empresas y organizaciones que suponen para ellas una fuente externa de conocimiento. Son las empresas quienes en última instancia se responsabilizan de colocar los nuevos productos y procesos en el mercado. No todas las empresas de un mismo país innovan de la misma manera de forma que las empresas siguen patrones de comportamiento diferente según el sector al que pertenecen. Centrándonos en el estudio de las empresas como actores principales del sistema innovador, vamos a exponer a continuación la existencia de algunas hipótesis que han tratado y tratan de explicar las circunstancias que llevan a que algunas empresas presenten una mayor propensión innovadora. Según las dos ya clásicas hipótesis formuladas por Schumpeter existe una relación positiva entre innovación y poder de monopolio (hipótesis del monopolio) y las grandes empresas son más innovadoras que las pequeñas (hipótesis del tamaño). La primera ha sido principalmente desarrollada por Schumpeter (1943) y la segunda por Galbraith, aunque ambas han sido ampliamente discutidas y sometidas a contrastación empírica (Kamien y Schwartz, 1989). Otras variantes han recogido el efecto de la diversificación o la concentración de mercado (Fernández, 1996). Centrándonos en la hipótesis del monopolio propuesta por Schumpeter (1943), existen varios argumentos para pensar que la empresa monopolista tiene mayores incentivos a invertir en investigación: puede aprovechar para los nuevos productos fruto de la innovación su poder sobre los canales de distribución, no necesita (o lo necesita en menor medida) acudir a la financiación externa para sus proyectos de investigación pues cuenta con las rentas que le proporciona su condición de monopolista, sus beneficios de monopolio le permiten contratar a las personas más capacitadas, el descubrimiento de nuevos productos puede actuar como freno ante la amenaza de posibles entrantes, etc. Sin embargo, con posterioridad Arrow (1962) demuestra que los incentivos a innovar son mayores para una empresa en competencia perfecta que en monopolio. Arrow argumenta que una empresa monopolista al innovar se sustituye a sí misma como líder en el mercado, lo cual en principio no le reporta un gran beneficio. En cambio para la empresa en competencia perfecta el innovar con éxito le puede proporcionar el pasar de beneficios cero a ser líder en el mercado, lo cual supone un incentivo mucho mayor. En general, se han tratado de contrastar ambas posibilidades con estudios en diversos países y situaciones. Aunque existen argumentos e información como para no apoyar la hipótesis de monopolio, la alternativa competitiva tampoco está probada. Algunos trabajos parecen reflejar que una estructura de mercado intermedia, ni perfectamente competitiva ni perfectamente monopolista, es la más apropiada para el avance técnico. En cualquier caso las características de la industria son determinantes del comportamiento innovador. En cuanto a la hipótesis del tamaño, sucede algo similar. Son muchas las razones que se pueden aducir para pensar que las empresas más grandes cuentan con más facilidades para innovar. Existen proyectos de investigación que necesitan recursos extraordinarios que sólo las grandes empresas los pueden proporcionar; dado el carácter incierto de la investigación, las grandes empresas cuentan con la ventaja de la diversificación al acometer varios proyectos a la vez; pueden aprovechar las economías de experiencia de los investigadores; pueden repartir el coste fijo de la I+D entre los distintos proyectos que pueden acometer; la mayor cuota de mercado con la que cuentan puede incrementar los incentivos a la investigación; etc. Pero también las pequeñas empresas presentan un conjunto de ventajas para la investigación: tienen estructuras organizativas más planas que facilitan la comunicación, son más flexibles y se pueden adaptar mejor a los cambios, tienen menos riesgo que las grandes de caer en los problemas de la burocracia y el papeleo, etc. Existe evidencia empírica apoyando ambas líneas argumentales y distinguiendo además de por tamaño por tipo de innovación. Además existen algunos trabajos en los que parece que sí existe una relación positiva entre tamaño e innovación pero que es una relación no lineal. Por último, según la hipótesis de la diversificación las empresas diversificadas tienen mayores incentivos a innovar que las empresas especializadas. Las empresas con una base tecnológica amplia se aseguran de que sea cual sea la dirección que tome la investigación, los resultados podrán ser valiosos para la empresa. Las empresas diversificadas pueden aprovechar el hecho de que una misma tecnología sirva para fabricar productos distintos obteniendo mayor rentabilidad. Los indicadores de innovación en las empresas utilizados para comprender la situación de las mismas dentro del sistema de innovación suelen ser el porcentaje de empresas innovadoras, la proporción de los gastos de innovación en las ventas de las empresas, la proporción entre gastos de I+D y otros gastos de innovación, la proporción de gasto de I+D ejecutado en las empresas, la proporción de gasto en I+D financiado por las empresas, etc.

Sistema público de I+D

Para completar las actividades del sector privado está el sistema público de I+D, compuesto principalmente por las universidades y otras instituciones públicas dedicadas a la producción científica. Las universidades realizan una doble contribución al sistema de innovación: por un lado son las encargadas de la labor de formación, dotando a las empresas de personal cualificado y con las suficientes habilidades técnicas; por otro lado son fuente de ideas que pueden ser cruciales para la industria y su capacidad innovadora. Las empresas, con claro objetivo de obtención de beneficios, básicamente producen tecnología, mientras que las universidades, con intereses académicos, producen ciencia. Existen de esta forma dos modelos de comportamiento; pero la ciencia juega un papel clave en la tecnología tal y como se ha puesto de manifiesto en el apartado anterior, por lo que debe ser una prioridad nacional el establecer lazos entre las empresas y las universidades. Los lazos con otro tipo de instituciones, como los organismos de investigación o los laboratorios públicos, son igualmente importantes para los sistemas de innovación.

Infraestructuras de apoyo

Al hablar de las infraestructuras de apoyo a la innovación nos estamos refiriendo a un conjunto de entidades de muy diversa titularidad concebidas para facilitar la actividad innovadora de las empresas, proporcionándoles medios materiales y humanos para su I+D, expertos en tecnología, soluciones a problemas técnicos y de gestión, información y toda una variedad de servicios tecnológicos (Cotec, 1998) Actúan de interfaces entre las empresas y las administraciones y los centros públicos o privados, siendo especialmente importantes en el caso de las PYMEs. En general, al hablar de infraestructuras de apoyo nos referimos a centros tecnológicos, parques tecnológicos, laboratorios de ensayo y medidas, centro de empresas e innovación, fundaciones universidad-empresa, oficinas de transferencia de resultados de investigación y de organismos y agencias de fomento de la innovación en general.

Administración Pública

Si nos referimos al papel de las Administraciones Públicas en un sistema nacional de innovación, estamos hablando del conjunto de políticas y actuaciones que están emprendiendo y que afectan a las etapas de creación, difusión y uso del conocimiento. La necesidad del apoyo público a la innovación no se pone en duda y se justifica de dos formas distintas. En primer lugar, debido al carácter de bien público de la innovación y al riesgo que conlleva para una empresa emprender un proyecto de investigación, las administraciones públicas deben incentivar a las empresas para que éstas alcancen los niveles óptimos de inversión en investigación y desarrollo. En segundo lugar, la justificación se encuadra en el hecho de que las políticas pueden apoyar la difusión de la innovación, pueden contribuir a que el resultado de la investigación se concrete en un producto o proceso comercializable y a que el conocimiento pueda codificarse y así pueda ser transferido. Las políticas de investigación y desarrollo son un factor esencial para el crecimiento a largo plazo y la prosperidad de cualquier región. Pero, comprendido el modelo sistémico de innovación, las políticas de innovación no deben centrarse de manera exclusiva en la relación entre investigación e innovación.

Entorno

Además de los agentes anteriormente descritos, un conjunto de factores del entorno de las empresas influyen sobre sus procesos de innovación. Son por ejemplo la demanda de bienes y servicios, los mecanismos de financiación de las empresas y las características del capital humano. La demanda de bienes y servicios, las condiciones del mercado y las actitudes de los clientes ejercen un papel dinamizador en el proceso de innovación. Puede tratarse de una demanda más o menos exigente en cuestiones tecnológicas, tanto la demanda privada como la pública. Esto repercute en el tipo de actividades innovadoras que desarrollan las empresas del país. Por otro lado, como se constata en muchas encuestas (Cotec, 1998; INE, 2002), la financiación es el obstáculo a la innovación más citado por las empresas, sin importar su tamaño ni su sector, por lo que los mecanismos de financiación existentes en un país juegan un papel muy importante en el nivel de su sistema de innovación. Por último, el grado o nivel de capacitación del capital humano juega un papel primordial en la generación y transmisión de conocimiento asociadas al proceso innovador. Los conocimientos y capacidades de aprendizaje de los individuos desempeñan, al igual que sus facultades de creación, su iniciativa y su esfuerzo, un papel decisivo en los procesos de innovación y determinan, en gran parte, la capacidad de innovación de las organizaciones.

Deja un comentario

Cerrar menú